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Era un 6 septiembre, un martes típico en la vida de un
estudiante de bachiller, pocos días antes de empezar el colegio y con la
morriña de no querer dejar atrás el verano, me fui, con pocas ganas y medio
OBLIGADA por mis padres, a la piscina.
Pero, no es la misma piscina que tuve en verano, no tienes
césped, no tienes sol, no tienes libertad de tirarte y meterte cuando te de la
gana, NO. Es ese sitio donde todos hemos ido al menos una vez en nuestra vida,
porque el que tiene suerte no vuelve. Para aclararos mejor la situación,
natación obligatoria, en una piscina olímpica pública en la que solamente
encuentras críos mocosos de 5 años aprendiendo a nadar y abuelos que se sientan
solo para disfrutar de las vista, vamos, a mirarte el trasero.
Desde mi punto de vista no es muy agradable esa situación,
tengo 17 años, estoy rodeada de renacuajos de 7 que nadan 4 veces más rápido
que yo, estadísticamente: PATETICO!!!
Por suerte allí tengo una gran amiga, se llama Almudena y
tiene 13 años, vale, no es de mi edad pero nos entendemos perfectamente, sobre
todo en el AMOR.
Llegó tarde, como siempre. Creo que en la vida a llegado
puntual, el día que llegue antes pensaré que se encuentra mal, que está enferma
o que le sucede algo.
Entonces empezó el diálogo:
- -Hola guapa!!- me dio un beso y un abrazo y me
miró con su redondeada cara y sus ojos verdes aceituna.
- -Hola!! Como estás?? Cuanto tiempo sin verte!!
En ese mismo instante en el que Almudena fue a abrir la boca
para contestarme, nos interrumpió nuestra agradable conversación el monitor de
la piscina. Es el típico tío veinteañero, cachas, rubio, ojos azules, que si no
fuera tu monitor te lo comerías vivo, pero como lo es, AJO Y AGUA.- ocho
piscinas espada doble, ya!- gritó él y para colmo acabó con una sonrisa de
oreja a oreja que nos quitó las ganas de ponerse a nadar.
Ocho piscinas, diez piscinas, veinte piscinas…. Por fin un
poco de tiempo para descansar!!! Pero breve, cuatro piscinas, ocho piscinas,
diez piscinas…. La calle 4 la tengo ABORRECIDA!!! Como no habían empezado aun
las clases, nos quedamos un rato charlando en la sauna:
- - como te ha ido el verano Carolina?
- -Muy bien la verdad, me fui con una amiga a
Irlanda un mes y luego estuve en el apartamento, ya sabes en Gandia, para
rematar el veranito y tú, que tal?- le pregunté intencionadamente.
- - Bueno, me podría haber ido mejor, no he hecho
nada, me he quedado aquí todo el verano, oye, te veo mejor, te has hecho algo?
- -Bueno, después de volver de Irlanda gané unos
kilitos así que he perdido 6 este verano ,¿se nota?
- -La verdad que sí, que suerte tienes, ojala yo
adelgazara lo mismo.
-Lo cierto es que Almudena aun teniendo 13 años mide 1.80 y
pesa unos 87 kilos, es una persona bastante grande para su edad, pero sé que si
ella adelgazara seria súper guapa.
- - No seas tonta, ya verás como un verano de estos
te da el arrebato y adelgazas, te lo digo yo por experiencia. Oye, por cierto,
que tal con el chico ese de tu instituto?
- -Le ODIO!!!
- - Y eso?
- -Cuanto más le quiero, más le odio.
- -Cosas del amor.
- -Este verano ha empezado a salir con una de su
clase y se pavonea delante de mí para darme envidia, seamos sinceras, yo no
tengo nada que hacer contra esa zorra asquerosa. Bueno, dejemos mi tema de
lado, porque la verdad no me apetece hablar de ello. Y tu qué??? Seguro que
tienes algún ligue de verano…
- -Jajaja, que va!!! Ojala tía!! Ojala la suerte me
bajara un ángel del cielo como los del anuncio de Rexona!!
- - Ya te digo!!! Con lo buenos que están y no están
a nuestro alcance.
- - Bueno qué, nos vamos?? Que yo llego tarde a
casa.- me dijo para finalizar una conversación que dejaría huella en mi
interior.
Llegué a casa, las 8 de la tarde, me acomodé en mi gran
habitación pintada de verde pistacho y rosa fucsia, rodeada por un Mac, una
tele y un montón de peluches. Pensé en todo lo sucedido ese día y me dí cuenta
de que estaba necesitada de AMOR. No había tenido novio desde hace casi dos
años y quería volver a sentir ese cosquilleo por la garganta cuando le viese
pasar.
Me conecté al Tuenti, para ver que invitaciones y
comentarios tenía. Un mensaje privado. Andrés, un tipo muy simpático que
conocía del apartamento, moreno, ojos marrones, estatura media, con gafas...
Quería saber cuando le llevaría a ver la universidad de Valencia, le prometí
que algún día le llevaría, ya que mi padre trabaja allí y le podría mostrar
todo más detalladamente. Le contesté encantada que sí, que cuando quisiera. Me
preguntó si se podía venir un amigo suyo y se lo pasé, porque eran dos y si su
amigo está bueno, siempre se podría sacar algo de aquel encuentro. Entonces
quedé para el jueves de esa misma semana.
23:30 de aquella noche, estaba reventada, había sido un
largo día y tocaba descansar, me tumbé en mi cama de 105 cm, me puse la tele y
me quedé frita!
Al día siguiente, miércoles había quedado con unas amigas
para dar una vuelta por el centro, que rollo!!! Fuimos al Vips, el de delante
de cines Lys. En realidad había quedado con mi mejor amiga, pro ella me dijo
que se venían dos amigas más, a mí no me importó ya que cuanto más mejor. Pero
no fue así. Las nuevas tecnologías lo estropearon todo. Todas estaban hablando
por el chat de la Blackberrry y de temas que yo no tenía ni idea. Me salté la
dieta, me comí un capa de cheesecake, pero un día es un día.
Acabamos la quedada eran ya las 9 de la noche o así y me dispuse a volver casa, mi amiga Mar me
ofreció llevarme en coche, y como no, acepté. En eso que le dije que yo también
tenía Tuenti en el móvil y al entrar vi: 1 mensaje privado. ¿A estas horas? ¿De
quién será? Era Andrés, preguntaba si se podía venir otro amigo más mañana por
la mañana. Me dio rabia su comentario, ya que se estaba aprovechando un poco,
bastante de la situación, que es una visita privada, no un tour chino!! Mar me
aconsejó que le dijera que no, pero para ello antes tenía que consultarlo con
mi padre. Llegué a casa, las diez de la noche e hice la consulta. También le
sentó un poco mal pero aceptó, dijo: “siempre que quiera estudiar en la
universidad, me parece bien”. En ese momento suspiré pensando que ahora en vez
de dos íbamos a ser cuatro. Me fui a dormir a esperar a que llegara mañana y
ver a sus amigos.

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